Clinica Somno - Medicina del Sueño Déficit atencional

Déficit atencional

El déficit atencional con hiperactividad es un trastorno neurobiológico, considerado como un patrón persistente de falta de atención, impulsividad y/o hiperactividad.

DEFINICIÓN

Este trastorno posee un componente genético relevante que interactúa con factores ambientales y neurobiológicos, incrementando la variedad de su presentación entre las personas que lo padecen. Aparece en la infancia, pero que su sintomatología puede permanecer hasta la edad adulta, especialmente si no es tratado tempranamente. Constituye uno de los trastornos del desarrollo más importantes dentro de los problemas que afectan a los niños y adultos en sus relaciones con su entorno familiar, escolar/laboral y social.
La gran mayoría de los adultos que sospechan padecer déficit atencional, usualmente experimentan problemas significativos en más de un área de su vida. Los más comunes suelen ser:
  • Rendimiento irregular en su empleo o profesión; perder o dejar su empleo con frecuencia.
  • Antecedentes de menor rendimiento académico y/o profesional.
  • Poca habilidad para manejar responsabilidades cotidianas, como realizar las tareas o reparaciones domésticas, pagar sus cuentas, organizarse.
  • Problemas en sus relaciones debidos a no completar sus tareas, olvidar cosas importantes, o enfadarse con facilidad por cosas sin importancia.
  • Estrés y preocupación crónicos, por no alcanzar las metas ni cumplir con sus responsabilidades.
  • Sentimientos crónicos e intensos de frustración o culpabilidad.
Dentro de este trastornos existen 3 principales subtipos que se dividen según sus características.
  • Combinada: cuando se cumplen criterios de inatención y de hiperactividad/impulsividad.
  • Inatención: cuando solamente presenta síntomas del criterio de inatención, pero no de hiperactividad/impulsividad.
  • Hiperactividad/impulsividad: cuando se cumplen los criterios de hiperactividad/impulsividad, pero no suficientemente de inatención.

10%

DE LA POBACIÓN CHILENA

10% de la población chilena tiene sospecha de padecer apnea del sueño. y sólo el 1% se encuentra diagnosticada.

SÍNTOMAS

  • Falla en prestar debida atención a detalles, o por descuido se cometen errores o falta precisión en el trabajo u otras tareas.
  • Hay dificultad para mantener la atención en actividades recreativas, como conversaciones, clases o lectura prolongada.
  • Parece no escuchar cuando se le habla directamente, incluso en ausencia de distracción aparente.
  • Dificultad para seguir instrucciones y terminar las actividades, se evade con facilidad.
  • Dificultad para organizar tareas y actividades.
  • Frecuentemente evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido, como preparación de informes, quehaceres domésticos, revisar artículos largos, completar formularios, etc.
  • Frecuentemente pierde cosas necesarias para realizar actividades.
  • Con frecuencia se distrae con facilidad por estímulos externos, incluyendo pensamientos no relacionados.
  • Olvida actividades cotidianas, como hacer mandados, devolver llamadas, pagar facturas, acudir a citas, hacer las tareas, etc.
    • Juguetea con o golpea las manos o los pies, o se retuerce en el asiento.
    • Se levanta en situaciones que se espera que permanezca sentado.
    • Corretea o trepa en situaciones inapropiadas.

En adultos puede limitarse a estar inquieto.

    • Es incapaz de jugar u ocuparse tranquilamente en actividades recreativas.
    • A menudo está “ocupado”, actuando “como si lo impulsara un motor”, sintiéndose incómodo estando quieto durante un tiempo prolongado.
    • Habla excesivamente.
    • Responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta o instrucción.

Por ejemplo, termina las frases de otros, no respeta el turno de habla, etc.

  • Le es difícil esperar su turno de espera.
  • Es frecuente que interrumpa o se inmiscuya con otros en conversaciones o actividades que no lo involucran.

DIAGNÓSTICO

Para hacer el diagnóstico del déficit atencional, es importante que se cumpla la presencia de al menos 6 síntomas y que estas conductas sean severas y desproporcionadas para lo comúnmente esperado según su nivel de desarrollo.

EFECTOS ADVERSOS

Debido a las dificultades que conlleva a nivel global en la vida de las personas, este problema constituye un alto riesgo de tener una autoestima negativa, debido al efecto de sus reiteradas experiencias de fracaso y a la frecuente reacción negativa del ambiente frente a sus dificultades.
Los riesgos de que el niño forme una autoestima negativa no sólo implican un sufrimiento en la infancia, sino que pueden sostener una dinámica sumamente perjudicial en su adolescencia y vida adulta. Algunos de estos efectos son:

  • Excesiva tolerancia a las descalificaciones, faltas de respeto y maltrato
  • Descuido de la propia persona en el área de la salud, presentación personal y de planificación de los proyectos de vida
  • Dificultad para hacer respetar los propios espacios
  • Una intensa autocrítica, que puede resultar paralizante para emprender proyectos
  • Dificultad para aceptar elogios, reconocimientos y regalos
  • Sentimientos constantes de minusvalía e inferioridad

Si bien las causas fisiológicas constituyen un factor significativo, los factores ambientales influyen en la forma en que se manifiesta el cuadro y las secuelas a lo largo de la vida. Así, si un niño vive en un ambiente estable y con normas claras, en el que se siente protegido, querido y seguro probablemente se transformará en un adulto productivo y trabajador, teniendo sólo como secuelas algunas dificultades de atención.

Si por el contrario, su entorno familiar y escolar no le proporciona estabilidad, contención, límites, etc., es probable que se convierta en un adulto con problemas serios de rebeldía con la autoridad y de atenerse a la normas. Si ha sido maltratado por su entorno a causa de su sintomatología, las consecuencias son mucho más severas, produciéndose trastornos del vínculo y problemas con su imagen personal.

“Es uno de los trastornos del sueño más prevalentes de nuestra población, la cual tiene una relación importante con trastornos cardiovasculares, de memoria, concentración y metabólicos.”.

DR. MARIO DIAZ

NEURÓLOGO ESPECIALISTA EN MEDICINA DEL SUEÑO

TRATAMIENTO

Tradicionalmente, tanto en niños, adolescentes y adultos, se sugiere que el tratamiento sea multimodal y combinado. Que no sea sólo enfocado en atacar directamente los síntomas, sino que se abarquen intervenciones en el área laboral/escolar, familiar e individual de la persona.


Éste se refiere a la unión de la psicoterapia con el apoyo farmacológico, donde su aplicación simultánea potencia los efectos de cada uno por separado y, por ende, es más efectivo.

También existe la terapia no farmacológica del déficit atencional, la cual se aplica utilizando el terapia con neurofeedback, la cual combinado con psicoterapia, producen cambios positivos a largo plazo. El neurofeedback trabaja entrenando al cerebro para modificar la actividad de las ondas cerebrales, a fin de mejorar la atención, reducir la impulsividad, aprendiendo de forma inconsciente a llevar su cerebro a los puntos de funcionamiento deseado. Es una técnica que no posee efectos adversos, dado que solamente se trata de un entrenamiento para el cerebro.

ESPECIALISTAS

DRA. ROMINA SANTIBAÑEZ CATALÁN

Médico Cirujano de la Universidad de Chile. Especialidad en Neurología Pediatría de la Universidad Católica de Chile.

DRA. KARINA ROSSO ASTORGA

Médico Cirujano y Neuróloga infantil de la Universidad de Valparaíso Subespecialista en Neurofisiología, Epilepsia y Medicina del Sueño de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Pasantías en el extranjero en Epilepsia (Harvard University) y Sueño (Stanford University). Actualmente ejerce en Hospital Dr. Sótero del Río.

DRA. DAPHNE RIBERA BRAVO

Médico Cirujano de la Universidad de Concepción. Especialización en Neurología Infantil, con estudios post-grados de Electroencefalografia en la Universidad de Chile.

DRA. CAROLINA VERONICA GIADACH CASSIS

Médico Cirujano de la Universidad Mayor y Neuróloga infantil Universidad Santiago de Chile.