Actigrafía

La actigrafía es una herramienta muy útil para estimar los patrones de sueño y la duración del sueño

La actigrafía permite una estimación objetiva de la duración habitual del sueño. Puede ser una herramienta muy útil para estimar los patrones de sueño y la duración del sueño en adultos sanos. Aunque no es necesario en todos los casos, puede ser especialmente útil cuando los pacientes no pueden completar de manera fiable un registro de sueño o hay preguntas sobre la validez de la información proporcionada.

¿Qué variables se monitorizan?

La actigrafía registra los movimientos a través de un acelerómetro sensible, típicamente usado en la muñeca, y estima los parámetros del sueño usando un algoritmo computarizado. La actigrafía está bien validada frente a los tiempos objetivos de sueño obtenidos de la polisomnografía (PSG) y proporciona estimaciones útiles del tiempo total de sueño, la cantidad de despertar después del inicio del sueño y el porcentaje de sueño.

La actigrafía se utiliza típicamente para una duración de una a dos semanas. Algunos dispositivos de actigrafía también incluyen sensores de luz, que pueden ayudar a cuantificar la exposición a la luz de los pacientes por la noche o por la mañana y verificar la hora de acostarse. Estos datos pueden ayudar a identificar a los pacientes con trastornos circadianos del ritmo sueño-vigilia influenciados por la exposición a la luz inadecuada.

¿Cuándo se recomienda realizar una actigrafía?

El médico puede recomendar si sospecha en el paciente:

  • a) Insomnio
  • b) Trastornos del ciclo circadiano
  • c) Trastorno o síndrome de piernas inquietas

La actigrafía es una prueba no invasiva e indolora. No tiene complicaciones ni efecto secundario.

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