Clinica Somno - Medicina del Sueño Unidad de memoria, sueño y déficit atencional Diagnostico y Tratamientos en Santiago Chile    

Unidad de memoria, sueño y déficit atencional

Entender cómo funciona el cerebro y los métodos que lo hacen funcionar de mejor manera, es decir la educación de la mente, es la clave del éxito para la memoria y la concentración.

Nuestro cerebro al igual que nuestra musculatura se debe entrenar para que se encuentre en óptimas condiciones. En la Unidad se evalúan los cambios cognitivos asociados a la edad, a enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer y los cuadros que afectan el rendimiento intelectual de los pacientes.

En los adultos, con el paso del tiempo aparecen las canas, las arrugas y la debilidad muscular. Esos cambios se consideran normales según la edad, y podemos notarlos fácilmente tanto nosotros como quienes nos rodean. Lo cambios internos, en cambio, no se detectan a menos que se realicen estudios. Por ejemplo, una radiografía de columna permite detectar una artrosis, pero el motivo de consulta suele ser un dolor, que es lo único que nos avisa de su existencia. Cuando el cerebro envejece se perciben fallas en la memoria que generan alarma y preocupación.

La memoria registra, graba y evoca los sucesos de la vida. Pero también tiene la capacidad de borrar recuerdos, es decir, de olvidar. Quien no olvida podría vivir torturado por sus recuerdos. La memoria tiene una capacidad previa y necesaria, que es la de prestar atención. Sin ella no funcionan sus características primarias (registrar y grabar) y por lo tanto no puede funcionar la capacidad de evocar.

Sin embargo, no es lo mismo olvidar por distracción que tener mala memoria. Es normal que la memoria muestre fallas a partir de los 50 años, como el olvido de los nombres de las personas, pero antes de esta edad, presentar olvidos frecuentes puede ser señal de problemas claves en la cadena de codificación, almacenaje y evocación. Diversos factores generan olvidos: estrés, ansiedad, depresión, alcoholismo, infecciones, la apnea del sueño, falta de vitaminas, medicamentos, enfermedades,trastornos del neurodesarrollo, entre otras.

En los niños el déficit atencional es el trastorno del neurodesarrollo más frecuente, y de no ser tratado oportunamente puede tener importantes consecuencias negativas a nivel emocional, laboral y familiar a un mediano y largo plazo. Genera una dificultad para focalizar la atención y mantenerla por periodos prolongados, suelen distraerse con estímulos irrelevantes, lo que hace que se cometan errores por descuido, tienen una baja tolerancia a la frustración, olvidan y pierden cosas frecuentemente y les cuesta organizarse, además de presentar una alta impulsividad, lo que los hace vulnerables a tener problemas en sus relaciones y desempeño.

La unidad de memora, sueño y déficit atencional, se dedica a la evaluación, diagnóstico y tratamiento de las alteraciones de memoria, el sueño y de la atención, evaluando el conjunto de funciones intelectuales y conductuales que conforman las capacidades de la persona, así como también los factores socioemocionales que se ven implicados.

Mediante el trabajo multidisciplinario, se otorga rehabilitación neurocognitiva y conductual con el objetivo de ayudar a cada paciente a alcanzar una mejor calidad de vida. El equipo está conformado por psicólogos, terapeuta ocupacional y médicos neurólogos especializados en el diagnóstico y tratamiento, quienes utilizan técnicas avanzadas de diagnóstico clínico y neurosicológico.

La función del neurólogo, por ejemplo, en el caso de la memoria, es determinar si son olvidos normales o si es el inicio de alguna patología. En el primero de los casos la persona consulta por su cuenta, mientras que en el segundo es habitualmente llevado a la consulta por la familia.

Con simples estudios neurocognitivos y de neuroimágenes se puede saber si se está en presencia de algún trastorno. Cuanto antes se inicie un tratamiento, mayor será la probabilidad de mejoría. Lo ideal es que la ejercitación mental se incorpore desde la infancia, ya que para llegar a viejos con buena memoria hay que aprender a desarrollarla. Además de lo anterior, el neurólogo se encarga de verificar la presencia o no de un cuadro orgánico o un trastorno de sueño propiamente tal, para así derivarlo al tratamiento más adecuado.

En la gran mayoría de los casos, los problemas de sueño vienen de la mano con otro tipo de problemas y existe una relación entre la gravedad de la alteración del sueño y la gravedad de la psicopatología, debido al hecho de que estos cuadros y las alteraciones del sueño se potencian mutuamente.  Por un lado, la falta de sueño crea un deterioro funcional general, aumentando el riesgo de generar otros problemas de la salud mental; y, por otra parte, de la misma manera los síntomas psicológicos o psiquiátricos son proclives a provocan un peor funcionamiento cotidiano, que a su vez puede afectar negativamente al sueño.

El sueño cumple un rol fundamental en ayudar a consolidar los recuerdos al repetir o reactivar la información que acabamos de aprender. Se ha descubierto que cuando la gente debía aprender, podían recordar más después de dormir hasta 90 minutos, que después de mirar una película. El aprendizaje visual se deteriora a lo largo del día y con la siesta, su rendimiento no se deteriora y a menudo mejora.

Una persona gasta un tercio de la vida durmiendo y a diferencia de lo que se pensaba anteriormente, el sueño es un proceso donde el cerebro se mantiene activo. Por ende, nuestro cerebro, al igual que nuestra musculatura, se debe entrenar, pero también necesita tener tiempos de descanso, recuperación y reparación para que se encuentre en óptimas condiciones de funcionamiento. Es por esto que el sueño es requisito básico de una buena salud.

De esta manera, la evaluación de los problemas de memoria, sueño y atención se debe realizar en un primer momento a través de la entrevista con un neurólogo y la evaluación neuropsicológica, complementándose con una valoración psicológica general para descartar el tipo de alteración mental (depresión, ansiedad, etc.). Así, con toda esta información se puede confeccionar el análisis funcional del problema y llegar a las decisiones terapéuticas correctas.

Con los resultados de estas evaluaciones se determinará qué tipo de tratamiento es el ideal para el paciente.

Cuando se pierde la memoria se pierde la vida y el caso más dramático es el mal de Azheimer. Por eso debemos aprender cómo funciona para poder optimizarla y saber cómo protegerla e incluso blindarla ante las enfermedades mentales. Las neurociencias recomiendan la prevención y para eso se precisa mantener el cerebro en forma: no hay casos de Alzheimer en ajedrecistas longevos en actividad.

Etapa 1: Evaluación neurológica

Como primera aproximación en la construcción de un diagnóstico y tratamiento, es importante descartar posibles problemas y/o trastornos de carácter orgánico o de sueño. Para esto, nuestro equipo de neurólogos cuenta con las herramientas diagnósticas necesarias para comenzar con un panorama claro de lo que se estaría presentando.

Unidad adulto

Unidad infanto-juvenil

Etapa 2: Evaluación neuropsicológica

La evaluación neuropsicológica consiste en la aplicación de una serie de pruebas, baterías neuropsicológicas y cuestionarios que miden diversas habilidades cognitivas, con los cuales se generará un perfil de fortalezas y debilidades del paciente, a fin de contribuir al proceso de diagnóstico y delinear el proceso de tratamiento a seguir.

Etapa 3: Tratamientos

Cada paciente es único, así como también la forma en que se presentan y desarrollan sus problemas y trastornos. Para esto, ofrecemos un abordaje integral con la siguiente variedad de tratamientos, los cuales se pueden combinar para personalizar su terapia y hacerla más efectiva, gracias al carácter multidisciplinario de nuestra Unidad, que cuenta con el trabajo colaborativo y combinado de profesionales de diferentes especialidades.

¿Quieres saber el copago de la consulta médica?