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Los riesgos de la melatonina para hacer dormir a los niños

Que los pequeños puedan quedarse fácilmente dormidos es una odisea diaria para muchos papás y mamás, que se ven enfrentados a largas noches de intermitente somnolencia…

Los riesgos de la melatonina para hacer dormir a los niños
Los riesgos de la melatonina para hacer dormir a los niños

DESCRIPCIÓN

Lograr que los niños tengan un sueño saludable es un gran desafío para algunos padres, que se ven enfrentados a largas noches de intermitente somnolencia. En su desesperación, es normal que muchos de ellos sigan consejos de padres más experimentados para conducir a sus pequeños hacia un sueño más higiénico y reparador. El problema es que este comportamiento ha llevado a elevar la tendencia de consumo de melatonina en los menores de edad. Al no necesitar receta médica, la administración de esta hormona en niños se ha hecho muy popular, ya que conseguirla es realmente fácil. Sin embargo, puede exponer al niño a problemas serios de salud.
Un tratamiento eficaz depende de un buen diagnóstico. Exámenes de calidad y profesionales especializados permiten calcular requerimientos nutricionales personalizados que contribuyen a un tratamiento exitoso y sostenible en el tiempo.
El 70% de las personas que tienen apnea del sueño sufren de obesidad. La aparición de las apneas se debe a la existencia de un colapso total o casi total en el interior de la faringe, que produce un cese transitorio de la respiración, generando caída en los niveles de oxígeno de la sangre. Si las apneas son muy frecuentes, la persona afectada permanecerá buena parte de la noche con concentraciones de oxígeno en sangre bajas, afectando su calidad de sueño que se ve deteriorada, teniendo efectos a corto y largo plazo en la salud. Las apneas generan riesgos por sus posibles complicaciones secundarias. Es fácil de diagnosticar y el paciente responde de manera positiva al tratamiento, cambiando sustancialmente y facilitando la disminución del peso y porcentaje de grasa de forma permanente.

SOLUCIÓN

Por mucho que esta hormona se venda sin receta, al ser un fármaco es fundamental que su uso lo administre un médico (neurólogo infantil), el que previamente haya descartado que el problema para conciliar el sueño no se deba a ningún factor ambiental. El 80% de los problemas para dormir de los niños se debe a factores ambientales totalmente modificables. Es decir, al corregirlos, se acaba.


En recién nacidos y lactantes de hasta 18 meses, es fundamental la implementación de buenos hábitos de sueño y alimentación. Ser ordenado con los horarios y no mal acostumbrar a dormir en lugares que no sea la cama del niño, termina siendo determinante. En tanto, en niños más grandes, juega un rol fundamental en el insomnio el uso excesivo de pantallas, ya sean celulares, tablets, computadores, consolas, etc. La producción de melatonina se bloquea frente a la luz, es por esto que las pantallas alteran su producción natural. Considerando todos estos factores, la solución al insomnio en niños, está lejos de administrar hormonas o medicamentos.

EFECTOS ADVERSOS

Debido a las dificultades que conlleva a nivel global en la vida de las personas, este problema constituye un alto riesgo de tener una autoestima negativa, debido al efecto de sus reiteradas experiencias de fracaso y a la frecuente reacción negativa del ambiente frente a sus dificultades.
Los riesgos de que el niño forme una autoestima negativa no sólo implican un sufrimiento en la infancia, sino que pueden sostener una dinámica sumamente perjudicial en su adolescencia y vida adulta. Algunos de estos efectos son:

  • Excesiva tolerancia a las descalificaciones, faltas de respeto y maltrato
  • Descuido de la propia persona en el área de la salud, presentación personal y de planificación de los proyectos de vida
  • Dificultad para hacer respetar los propios espacios
  • Una intensa autocrítica, que puede resultar paralizante para emprender proyectos
  • Dificultad para aceptar elogios, reconocimientos y regalos
  • Sentimientos constantes de minusvalía e inferioridad

Si bien las causas fisiológicas constituyen un factor significativo, los factores ambientales influyen en la forma en que se manifiesta el cuadro y las secuelas a lo largo de la vida. Así, si un niño vive en un ambiente estable y con normas claras, en el que se siente protegido, querido y seguro probablemente se transformará en un adulto productivo y trabajador, teniendo sólo como secuelas algunas dificultades de atención.

Si por el contrario, su entorno familiar y escolar no le proporciona estabilidad, contención, límites, etc., es probable que se convierta en un adulto con problemas serios de rebeldía con la autoridad y de atenerse a la normas. Si ha sido maltratado por su entorno a causa de su sintomatología, las consecuencias son mucho más severas, produciéndose trastornos del vínculo y problemas con su imagen personal.

“Existe una nueva tendencia, sobre todo en padres y madres jóvenes, para lograr que sus niños y bebés concilien el sueño. Se trata del uso de melatonina, una hormona producida por el cuerpo para regular el ciclo día-noche, cuyo uso farmacológico indiscriminado, sin supervisión médica, puede alterar este proceso, pudiendo a largo plazo, provocar incluso más problemas para dormir”.

DRA. KARINA ROSSO

NEUROPEDIATRA ESPECIALISTA EN SUEÑO DE CLÍNICA SOMNO

FACTORES AMBIENTALES A MODIFICAR

Antes de utilizar Melatonina, se recomienda seguir los siguientes pasos para ver si el problema remite:
  • Haz que tu hijo duerma siempre en el mismo lugar.
  • Mantén un horario fijo tanto para acostarlo como levantarlo.
  • Evita estímulos sonoros y visuales antes de acostarlo.
  • No lo hagas dormir en brazos.
  • Evita el sobre abrigo en el pijama y ropa de cama.
  • Evita que consuma alimentos estimulantes como bebidas cola y dulces al menos una hora antes de ir a dormir

NECESIDADES DE SUEÑO

Para saber si un niño está durmiendo lo que debe o no, es importante conocer las necesidades de sueño según su edad.
  • 1 año: 10 a 16 horas, con un promedio de 14 horas.
  • 3 años: 10 a 15 horas, con un promedio de 12,5 horas.
  • 7 años: 9 a 12 horas, con un promedio de 10,5 horas.
  • 12 años: 8 a 11 horas, con un promedio de 9,5 horas.
  • 16 años: 6,5 a 9,5 horas, con un promedio de 8 horas.

ESPECIALISTAS

DRA. ROMINA SANTIBAÑEZ CATALÁN

Médico Cirujano de la Universidad de Chile. Especialidad en Neurología Pediatría de la Universidad Católica de Chile.

DRA. KARINA ROSSO ASTORGA

Médico Cirujano y Neuróloga infantil de la Universidad de Valparaíso Subespecialista en Neurofisiología, Epilepsia y Medicina del Sueño de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Pasantías en el extranjero en Epilepsia (Harvard University) y Sueño (Stanford University). Actualmente ejerce en Hospital Dr. Sótero del Río.

DRA. DAPHNE RIBERA BRAVO

Médico Cirujano de la Universidad de Concepción. Especialización en Neurología Infantil, con estudios post-grados de Electroencefalografia en la Universidad de Chile.

DRA. CAROLINA VERONICA GIADACH CASSIS

Médico Cirujano de la Universidad Mayor y Neuróloga infantil Universidad Santiago de Chile.